El tiempo se acaba y las cosas se pierden.




Hay abrazos que hacen de refugio, barrigas que son la mejor almohada, miradas que muestran otro paisaje y caricias que sirven de pijama. Besos que paran el mundo, sonrisas que reconfortan, errores que enseñan mas que cualquier castigo, recuerdos que nos ayudan a seguir, y palabras que nos empujan a conseguir nuestro objetivo. Pero sobre todo hay personas, que nos dan pequeñas dosis de ellas y nos ayudan a ser como queremos ser.